Recientemente, la inolvidable rebelde de Hollywood Jane Fonda firmó con la afamada casa francesa L´Oreal para ser la próxima protagonista de su campaña de cremas antienvegecimiento. He de decir que considero tal decisión por parte de la firma un verdadero acierto. El hecho de que nos inundes anuncios de este tipo de productos publicitados por jóvenes modelos o, como en el caso de los productos de Helena Rubinstein (que irónicamente pertenece al grupo L´Oreal), que las campañas sean protagonizadas por Demi Moore, actriz cuyo envidiable aspecto se debe a unas carísimas intervenciones de cirujía estética, nos hace ver la absurdez del mundo en que vivimos, donde el artificio y el engaño se dan por muy evidentes que resulten. Porque, ¿acaso no nos damos cuenta de que estos productos no convertirán a sus potenciales consumidoras en veinteañeras? Por ello reitero el acierto de la casa francesa quien, a través de esta publicidad, hace ver que el objetivo de sus productos no es otro que mujeres de la generación de Jane Fonda, actriz sexagenaria de aspecto espléndido y, dicho sea de paso, más bella que las de veinticinco.
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